sab 7a. Ord. año impar desp Pentecostés (Id=352)

Antífona de Entrada

Tengo los ojos puestos en el Señor, porque él me libra de todo peligro. Mírame, Dios mío, y ten piedad de mí, que estoy solo y afligido.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Nos acogemos, Señor, a tu providencia, que nunca se equivoca, y te pedimos humildemente que apartes de nosotros todo mal y nos concedas aquello que pueda contribuir a nuestro bien.
Por nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

El Señor hizo a los hombres conforme a su propia imagen

Lectura del libro del Eclesiástico 17, 1-13

El Señor formó de tierra a los hombres y los hace retornar a ella.
Les señaló un número contado de días y les dio dominio sobre las cosas de la tierra.
Les concedió un poder semejante al suyo y los hizo conforme a su propia imagen. A todo viviente le infundió el temor a los hombres, para que éstos dominaran a las bestias y a las aves.
Les formó lengua, boca, ojos y oídos, y les concedió la mente para que pudieran razonar.
Los colmó de ciencia y sabiduría y les mostró el bien y el mal. con la luz de su mirada iluminó sus corazones, para hacerles ver la grandeza de sus obras y así alabaran su santo nombre y proclamaran sus maravillas.
Mayor sabiduría les concedió al darles en herencia la ley de la vida.
Estableció con ellos una alianza eterna y les dio a conocer sus mandamientos.
Los hombres contemplaron con sus ojos la grandeza del Señor y oyeron la majestad de su voz con sus oídos.
Les ordenó evitar toda injusticia y les dio preceptos acerca del prójimo.
La conducta de los hombres es patente a la vista del Señor, no puede ocultarse a su mirada.
El Señor le puso un jefe a cada nación, pero Israel es su pueblo predilecto.
Para el Señor, todas las acciones del hombre son tan claras como la luz del sol; sus ojos siempre están observando la conducta del hombre.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 102

La misericordia del Señor dura por siempre.

Como un padre es compasivo con sus hijos, así es compasivo el Señor con quien lo ama; pues bien sabe Él de lo que estamos hechos y de que somos barro, no se olvida.
La misericordia del Señor dura por siempre.

La vida del hombre es como la hierba, brota como una flor silvestre: tan pronto la azota el viento, deja de existir y nadie vuelve a saber nada de ella.
La misericordia del Señor dura por siempre.

El amor del Señor a quien lo teme es un amor eterno; y entre aquellos que cumplen con su alianza, pasa de hijos a nietos su justicia.
La misericordia del Señor dura por siempre.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino
a la gente sencilla.
Aleluya.

Evangelio

El que no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos 10, 13-16

Gloria a Ti, Señor.

En aquel tiempo, la gente le llevó a Jesús unos niños para que los tocara, pero los discípulos trataban de impedirlo.
Al ver aquello, Jesús se disgustó y les dijo: "Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios es de los que son como ellos. Les aseguro que el que no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él".
Después tomó en brazos a los niños y los bendijo imponiéndoles las manos.
Palabra del Señor.
Gloria a Ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Confiados en tu misericordia, Señor, venimos a tu altar con nuestros dones a fin de que te dignes purificarnos por este memorial que estamos celebrando.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

Proclamación del misterio de Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor, cuya muerte celebramos unidos en caridad, cuya resurrección proclamamos con viva fe, y cuyo advenimiento glorioso aguardamos con firmísima esperanza.
Por eso,
con todos los ángeles y santos, te alabamos, proclamando sin cesar:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Yo te invoco, porque tú me respondes, Dios mío; inclina el oído y escucha mis palabras.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Padre Santo, tú que nos has alimentado con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, guíanos por medio de tu Espíritu a fin de que, no sólo con palabras, sino con toda nuestra vida podamos demostrarte nuestro amor y así merezcamos entrar al Reino de los cielos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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